Beneficios y particularidades del yoga para embarazadas

¿Te has quedado embarazada y no quieres renunciar a seguir haciendo ejercicio? Puedes probar a apuntarte a clases de yoga para embarazadas. Los beneficios son los mismos que en el yoga convencional, pero los ejercicios están adaptados a las mujeres en estado de gestación.

Beneficios y particularidades del yoga para embarazadas
Es un ejercicio seguro con el que podrás pararte a descansar cuando lo necesites

¿Te has quedado embarazada y no quieres renunciar a seguir haciendo ejercicio? Puedes probar a apuntarte a clases de yoga para embarazadas.

Los beneficios son los mismos que en el yoga convencional, pero los ejercicios están adaptados a las mujeres en estado de gestación.

Los monitores certificados saben qué posturas puedes hacer y cuáles no, así que por eso no te preocupes. No obstante, no está de más que tengas toda la información que necesitas para afrontar las clases sin poner en peligro tu salud o la de tu hijo/a.

 

Tipos de yoga para embarazadas: recomendado y a evitar


Yoga para embarazadas

Para empezar, debes saber que el yoga para embarazadas varía en función del trimestre en el que te encuentres. Así, durante los tres primeros meses los ejercicios estarán más enfocados a que aprendas a respirar correctamente y a relajarte.

En el segundo trimestre, lo que se busca es frenar la ansiedad y fortalecer la espalda. Ya en el tercer trimestre, los ejercicios estarán orientados a que puedas dormir mejor.

Un tipo de yoga para embarazadas que te vendrá muy bien en la recta final del embarazo es el Yoga Nidra. También el Raja Yoga te ayudará a mantener una actitud positiva.

Asimismo, hay posturas que ayudan a que el niño se coloque correctamente en el canal del parto. Se trata de aquellas que enderezan la columna, atenuando la curva lumbar y aumentando el diámetro de la zona superior de la pelvis. Por ejemplo, las posturas que se realizan a gatas o agachándose.

En caso de que no tengas ninguna clase de yoga prenatal cerca, hay tres tipos de yoga que puedes practicar de forma segura: el Hatha Yoga, el Ananda Yoga y el Yoga Integral.

Por el contrario, durante el embarazo es recomendable que evites tipos de yoga como el Kundalini Yoga (muy intenso), el Power Yoga (las posturas se suceden con mucha rapidez) o el Bikram Yoga (se practica con temperaturas muy altas).

 

Beneficios del yoga para embarazadas


Yoga para embarazadas

En cuanto a los beneficios que te aportarán las clases de yoga para embarazadas, estos son los principales:

  • Estarás en contacto con otras mujeres en tu estado.
  • El corazón de tu bebé se fortalecerá.
  • Mejorará tu circulación.
  • Te ayudará a reducir el estrés.
  • Reforzará tu sistema inmunológico.
  • Se reducirá el riesgo de que sufras preeclampsia (hipertensión).
  • Tu corazón y tus pulmones también se fortalecerán.
  • Tonificará tus músculos.
  • Mantendrás la mente ocupada.
  • Aumentará tu fuerza de voluntad. Puede que así dejes de fumar, por ejemplo.
  • Ganarás menos peso (se calcula que unos 3 kilos menos que si no hicieras ejercicio).
  • Lograrás conciliar mejor el sueño.
  • Disminuirá la ansiedad.
  • Aumentarás la confianza en ti misma.
  • Los ejercicios te ayudarán con el dolor de espalda.
  • Tu respiración mejorará.
  • Contribuirá a que no sufras estreñimiento.
  • Aumentará tu flexibilidad.
  • Te notarás menos hinchada.
  • Tendrás más energía.
  • Llegado el momento del parto, este puede llegar a ser hasta 2 horas más corto. Hay estudios que incluso aseguran que el riesgo de que tengan que practicarte una cesárea se reducen en hasta 4 veces.

 

Precauciones en el yoga para embarazadas


Además de todo lo dicho, recuerda que el yoga para embarazadas es un ejercicio seguro con el que podrás pararte a descansar cuando lo necesites.

La única precaución que debes tener es llevar ropa cómoda, no hacer posturas arriesgadas y mantenerte hidratada antes, durante y después de cada clase.

También debes evitar todas aquellas posturas que compriman el vientre, las invertidas, las que requieran que te acuestes de espaldas o las que exijan que tengas que estirar en exceso la zona abdominal. En cuanto notes que te cansas demasiado o que te cuesta respirar, para.

Lo mismo si notas alguno de los siguientes síntomas: debilidad muscular, dolor abdominal, dolor de cabeza, hinchazón en las pantorrillas, visión borrosa, mareos, molestias en el pecho, pérdida de líquido o hemorragia vaginal.

 

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