Varicela en niños: síntomas y consejos útiles

La varicela en niños es muy contagiosa. Tiene sus picos de mayor frecuencia en invierno y primavera, pero puede aparecer durante todo el año.

Varicela en niños: síntomas y consejos útiles
El virus varicela-zóster es el causante de esta enfermedad

Es posible que la varicela te suene a algo lejano, que pasaste hace ya mucho tiempo, pero si tienes hijos o hijas, es muy probable que el término vuelva a aparecer en tu vida. Por esta razón, vamos a hablar sobre la varicela en niños; qué es exactamente, cómo aparece y por qué, y cuáles son sus síntomas.

El virus que provoca la varicela es el varicela-zóster y, entre otros síntomas, causa pequeñas lesiones en forma de vesículas o ampollas en la piel de los más pequeños.

Se contagia fácilmente de una persona a otra. Por contacto directo: por vía aérea, a través de las secreciones que se expulsan por el tracto respiratorio cuando se estornuda o se tose; o mediante las lesiones de la piel. También se contagia por contacto indirecto, aunque de forma menos habitual, a través de objetos infectados o contaminados.

Ya que, como decíamos, la varicela en niños es muy contagiosa, se recomienda mantener a la persona afectada aislada hasta que la enfermedad pase.

 

¿Cómo se presenta la varicela en niños?


Varicela en niños

La edad habitual de la aparición de varicela en niños está entre 1 y 9 años de edad. La mayor parte de los casos se originan debido a contagios en escuelas y guarderías. El contagio puede darse desde 3 días antes de la aparición de las vesículas y va hasta que estas presentan costras.

El tiempo de incubación (tiempo que transcurre desde que se tiene el primer contacto con el virus hasta que aparecen los primeros síntomas) es de 14 días.

 

Síntomas de la varicela en niños

Pasado el tiempo de incubación, aparecen los síntomas de la varicela en niños, que normalmente tienen una duración de 7 días. Estos son:

  • Lesiones en la piel. Aparecen en forma de ampollas, que pasan por diferentes fases: mácula, pápula, vesícula, pústula y, finalmente, costra. Su aparición comienza en el cuero cabelludo y en el tronco, y va extendiéndose por el resto del cuerpo (cara y extremidades) sin afectar a palmas de las manos y a la planta de los pies.
  • Intensos picores, provocados por las vesículas.
  • Fiebre.
  • Úlceras bucales.
  • Puede darse un crecimiento de los ganglios.

 

La varicela puede generar complicaciones en niños y niñas con problemas de piel, como por ejemplo, dermatitis o quemaduras solares recientes. Pero también en niños y niñas menores de 1 año, bebés prematuros, recién nacidos cuyas madres hayan padecido la enfermedad antes o después el parto, y en personas inmunosuprimidas.

 

Tratamiento de la varicela en niños


Tratamiento de la varicela en niños

El tratamiento de la varicela en niños irá destinado a aliviar los síntomas. No se llevará a cabo ningún tratamiento antivírico, ya que el cuerpo se encargará de combatir la enfermedad.

  • Antiséptico (clorhexidina): Sustancia antimicrobiana que se coloca sobre la piel, en este caso sobre las lesiones, y se encarga de reducir la posibilidad de infección.
  • Antihistamínico (dexclorfeniramina): Usado para disminuir la reacción inflamatoria.
  • Paracetamol.

 

Nunca se deberá suministrar aspirina ni antiinflamatorios (como el ibuprofeno). Esto se debe a que está asociado al desarrollo del síndrome de Reye, una patología cerebral de gran gravedad.

Se usará tratamiento antivírico en el caso de los recién nacidos con antecedentes de varicela en la madre durante el embarazo o después del parto. El tratamiento es intravenoso y tiene una duración de 10 días.

 

Algunos consejos a tener en cuenta

  • Es importante mantener las uñas cortas para evitar que los niños se rasquen y se provoquen úlceras y cicatrices.
  • No llevar al niño o niña a la escuela o la guardería hasta que no se hayan formado todas las costras.
  • No usar jabones con detergente en las duchas.
  • No tener contacto con embarazadas, ya que el virus es teratogénico. Es decir, puede afectar al desarrollo del feto, y además puede provocar abortos y problemas pulmonares en la madre.
  • No tener contacto con personas con el sistema inmunológico deprimido.

 

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