Vacunar a los niños: ¿sí o no?

Dependiendo de a quién le preguntes, la respuesta sobre si hay que vacunar a los niños cambiará. Un pediatra te dirá que son necesarias. Pero por otra parte están los movimientos antivacunas, que basan su rechazo en la desconfianza hacia el Gobierno y las instituciones médicas.

Vacunar a los niños: ¿sí o no?
En España las vacunas no son obligatorias, salvo en casos de salud pública

Dependiendo de a quién le preguntes, la respuesta sobre si hay que vacunar a los niños cambiará. Un pediatra te dirá que es necesario para protegerlo frente a las enfermedades conocidas. Por otra parte, están los movimientos antivacunas, que basan su rechazo principalmente por desconfianza hacia el Gobierno y las instituciones médicas.

Este movimiento antivacunas comenzó a raíz de un artículo publicado en una revista en el que un doctor aseguraba que la vacuna Triple Vírica (Sarampión, Rubeola y Paperas) había causado trastornos de autismo en una docena de niños. El Dr. Andrew Wakefield perdería su licencia años más tarde, pero la idea de que las vacunas eran perjudiciales para la salud de los niños ya había calado en numerosas personas.

El caso es que en España no es obligatorio vacunar a los niños, salvo en los casos de grave riesgo concreto para la salud pública. Por tanto, la decisión corresponde a los padres.

A lo largo de este artículo enumeraremos los principales argumentos tanto de los defensores de vacunar a los niños como de los detractores. A partir de ahí, ya podrás sacar tus propias conclusiones.

 

Por qué no vacunar a los niños


Vacunar a los niños

Quienes están en contra de las vacunas dan los siguientes argumentos:

  • Las vacunas son un negocio de las farmacéuticas para volver a los niños en dependientes a los fármacos para el resto de su vida y así poder ganar dinero.
  • Para reducir su coste, las vacunas contienen metales tóxicos para el cuerpo (mercurio, por ejemplo). Estas sustancias viajan por la sangre y llegan al cerebro, provocando enfermedades como el cáncer o el autismo.
  • Algunas encuestas han concluido que hay poca diferencia entre el número de niños no vacunados y vacunados que enferman.
  • Algunos especialistas aseguran que es mejor fortalecer el sistema inmunológico del niño por medio de métodos naturales.
  • La medicina tradicional no tiene en cuenta los efectos bioquímicos, electromagnéticos y energéticos de la salud.

 

Por qué sí vacunar a los niños


Por otra parte, tenemos a los defensores de las vacunas en los niños. Estos son sus argumentos:

  • Gracias a las vacunas, enfermedades como sarampión, rubeola, difteria, rotavirus, neumonía, tétanos, tos ferina o polio, ya han sido prácticamente erradicadas.
  • No vacunar a nuestros hijos podría provocar que vuelvan a darse casos de enfermedades que ya han sido olvidadas en muchos países.
  • No vacunar a los niños podría poner en riesgo su vida. ¿Recuerdas el niño de 6 años que murió por difteria en Barcelona en 2015?
  • Las vacunas no solo protegen a los niños, sino también a su entorno.
  • Las vacunas son medicamentos eficaces y seguros.

 

Cuándo y de qué hay que vacunar a los niños


La mayoría de los pediatras y organizaciones no solo recomiendan vacunar a los niños, sino también seguir un calendario de vacunación. Este puede variar en función de la Comunidad Autónoma. El de la Asociación Española de Pediatría para 2018 puedes consultarlo aquí.

Echándole un vistazo, podemos comprobar que todos los niños deberían recibir las siguientes vacunas:

  • Vacuna antihepatitis B (HB)
  • Vacuna frente a difteria, tétanos y tos ferina acelular (DTPa/Tdpa)
  • Vacuna antipoliomielítica inactivada (VPI)
  • Vacuna conjugada frente al Haemophilus influenzae tipo b (Hib)
  • Vacuna conjugada frente al meningococo C (MenC)
  • Vacuna conjugada frente al neumococo (VNC)
  • Vacuna frente al sarampión, rubeola y parotiditis (SRP)
  • Vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH)
  • Vacuna frente al rotavirus (RV)
  • Vacuna frente a la varicela (Var)
  • Vacuna antigripal (Gripe)
  • Vacuna antihepatitis A (HA)

 

Algunas de ellas se administran por vía oral. Otras, por medio de una inyección. Además, las hay que necesitan varias dosis (dejando un tiempo determinado entre ellas) o que son combinadas, por lo que permiten inmunizar simultáneamente frente a varias enfermedades importantes. Es el caso de la vacuna trivalente (sarampión, paperas y rubeola) y de la hexavalente (difteria, tétano y tosferina acelular, polio, Hepatitis B y Haemophilus Influenzae tipo B).

 

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