¿Cuáles son los síntomas de una crisis de ansiedad?

Los síntomas de una crisis de ansiedad pueden confundirse con los de un infarto: sensación de ahogo, opresión en el tórax, mareos, palpitaciones...

¿Cuáles son los síntomas de una crisis de ansiedad?
La forma de reaccionar depende de factores biológicos, culturales y psicológicos

¿Tienes palpitaciones, sientes que te ahogas, notas una opresión en el tórax y te estás mareando? Esos signos bien podrían ser los de un infarto, pero también son los síntomas de una crisis de ansiedad.

Quienes ya han sufrido algún episodio de estas características aprenden a identificar los síntomas, pero es normal que la primera vez hayan pensado que se enfrentaban a algo mucho más grave.

Las crisis de ansiedad pueden aparecer en cualquier momento, se inician de forma súbita, son violentas, intensas, alcanzan su pico máximo en los primeros 10 minutos y suelen remitir a la media hora como máximo. Según la clasificación internacional de trastornos mentales DSM-IV, estos episodios se caracterizan por la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañados de al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • Desrealización o despersonalización.
  • Miedo a perder el control o volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Parestesias.
  • Escalofríos o sofocos.

 

En ese caso, hay que determinar que los síntomas no han sido provocados por un efecto secundario de un medicamento, de drogas o de enfermedades como los trastornos cardiopulmonares o el hipertiroidismo.

También hay que tener en cuenta si, tras la crisis de ansiedad, se han producido uno o dos de estos hechos:

  • Preocupación continua, inquietud o miedo ante la posibilidad de sufrir otro ataque de pánico.
  • Cambio de comportamiento, como evitar hacer ejercicios o enfrentarse a situaciones no familiares.

 

Síntomas de una crisis de ansiedad: psicológicos, físicos y motores


Síntomas de una crisis de ansiedad

Una clasificación más amplia de los síntomas de una crisis de ansiedad es la que diferencia los signos en función de la facultad que se vea afectada.

1. Síntomas de una crisis de ansiedad a nivel cognitivo: Temor, preocupación, inseguridad, miedo, dificultad para decidir, pensamientos negativos sobre uno mismo, temor a la pérdida del control y dificultad para pensar o concentrarse.

2. Síntomas de una crisis de ansiedad a nivel físico: Sudoración, escalofríos, palpitaciones, taquicardia, dificultad para respirar, tensión muscular, temblores, molestias en el estómago, dolor de cabeza, mareo, náuseas y boca seca.

3. Síntomas de una crisis de ansiedad a nivel motor: Fumar, beber o comer en exceso, llorar, tics motores, necesidad de ir de un lado a otro, tartamudear o quedarse paralizado.

Dependiendo de cada persona los síntomas pueden ser unos u otros. Además, el nivel de intensidad también puede variar. La forma de reaccionar depende de factores biológicos, culturales y psicológicos. También se ha demostrado que, por lo general, las mujeres sufren más episodios de crisis de ansiedad que los hombres.

Las estadísticas muestran que hay el doble de mujeres que de hombres afectadas por trastornos de ansiedad. Solamente hay mayor prevalencia masculina cuando se trata de trastorno obsesivo-compulsivo y fobia social.

 

¿Cómo afrontar los síntomas de una crisis de ansiedad?


¿Cómo afrontar los síntomas de una crisis de ansiedad?

Tras sufrir una crisis de ansiedad hay que acudir al médico para que este identifique los motivos que han causado ese episodio. En algunos casos es necesario seguir un tratamiento, incluso hacer terapia. No obstante, muchas veces basta con hacer ejercicio para eliminar el estrés y adquirir hábitos de vida saludables.

Si por algún motivo sufres una crisis de ansiedad, lo más importante es que mantengas la calma para poder controlar la respiración. Meter aire y expulsarlo de forma rítmica te ayudará a ir recuperando el ritmo cardíaco poco a poco. También te puede venir bien aprender alguna técnica de relajación, pensar en algún lugar bonito y contar desde el 100 hacia atrás, de tres en tres.

 

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