Obesidad infantil: causas, consecuencias y prevención

La OMS acaba de publicar un estudio que sitúa a España entre los países europeos con mayor obesidad infantil. En nuestro país un 19% de los niños y un 17% de las niñas tienen obesidad.

Obesidad infantil: causas, consecuencias y prevención
El 80% de los niños obesos seguirán siéndolo de adolescentes y adultos

La Iniciativa Europea de Vigilancia de la Obesidad Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar un estudio que sitúa a España entre los países europeos con mayor obesidad infantil. Concretamente, en nuestro país un 19% de los niños y un 17% de las niñas tienen obesidad. Si se habla de sobrepeso, el porcentaje aumenta hasta el 40%.

Así las cosas, no es de extrañar que la obesidad infantil esté considerada como uno de los problemas de salud más graves de este siglo.

 

¿Cuáles son las causas de la obesidad infantil?


Obesidad infantil

Estas cifras tan elevadas tienen diferentes causas. A continuación listaremos los principales factores de riesgo:

  • Poca actividad física.
  • Un consumo elevado de dulces y bebidas azucaradas, junto con un exceso de alimentos ricos en grasas, precocinados y comida rápida, se traduce en calorías excesivas.
  • Una ingesta baja de frutas y verduras. Se calcula que en España solo un 10% de los niños come verduras todos los días, mientras que solo uno de cada tres hace lo propio con la fruta.
  • Horarios de comidas irregulares y poco controlados.
  • Menos horas de sueño.
  • La práctica de menos deporte.
  • Factores genéticos. Por regla general, los niños cuyos padres son obesos tienen más papeletas para serlo.
  • Factores psicológicos derivados de utilizar la comida para compensar problemas emocionales, estrés o aburrimiento.

 

Consecuencias de la obesidad infantil


Lo malo es que la obesidad infantil no solo se traduce en un exceso de grasa corporal, sino que también tiene consecuencias directas sobre la salud. Los niños obesos serán adultos con problemas de hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, enfermedades cardiovasculares u obesidad mórbida.

Eso por no hablar de las consecuencias negativas sobre el desarrollo emocional de los niños. Los menores obesos pueden sentirse rechazados por sus compañeros, lo que se traduce en aislamiento, baja autoestima y, en ocasiones, depresión. Ese aislamiento social conlleva un mayor sedentarismo, lo que agrava el problema.

 

Prevención de la obesidad infantil


Si se atiende a las advertencias de los expertos, el 80% de los niños que son obesos seguirán siéndolo en la adolescencia y en la edad adulta si no se toman las medidas oportunas. Por tanto, lo mejor que pueden hacer los padres por prevenir la obesidad infantil es inculcarles hábitos saludables desde que nacen.

Para ello lo recomendable es pedir ayuda a un especialista, quien recomendará la dieta adecuada junto con un aumento de la actividad física. También evaluará el entorno familiar y la rutina diaria del menor para ver qué ocurre. En muchas ocasiones la culpa de que al niño le sobren kilos es de los padres, así que hay que empezar por educarlos a ellos (nutricionalmente hablando).

Aparte de una dieta equilibrada, la actividad física también es muy importante para prevenir y tratar la obesidad infantil. Para que el niño esté dispuesto a hacer ejercicio, hay que tratar de buscar una actividad que le guste y acompañarle durante las sesiones. La intensidad de los ejercicios irá aumentando progresivamente.

 

Consejos para luchar contra la obesidad infantil


Por último, la familia debe seguir unas pautas orientadas al tratamiento de la obesidad infantil. Algunas recomendaciones:

  • No comprar dulces, bebidas azucaradas, alimentos precocinados, snacks y demás. Si el niño no lo tiene a su alcance, no lo comerá.
  • Tener siempre a mano fruta y alimentos saludables.
  • Planificar las comidas con antelación, para no tener que acabar recurriendo a alimentos procesados o precocinados.
  • Tratar de que el niño haga cinco comidas al día. Eso incluye un buen desayuno.
  • Procurar comer en familia, en la medida de lo posible.
  • No usar los alimentos como castigo o premio.
  • Limitar el tiempo para ver la tele o jugar a la consola.
  • Animar al niño para que se levante del sofá y se mueva. Algo tan barato como ir al parque o dar un paseo supone un beneficio para los niños.

 

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