Contracciones de trabajo de parto: ¿cuándo empiezan?

A lo largo del embarazo se dan varios tipos de contracciones, pero solo unas indican que el bebé está a punto de nacer. Nos referimos a las contracciones de trabajo de parto. Normalmente comienzan cuando se han alcanzado los 3 centímetros de dilatación y el cuello del útero está borrado por completo. Son regulares, intensas y dolorosas.

Contracciones de trabajo de parto: ¿cuándo empiezan?
Se dan con una frecuencia regular de entre 3 y 5 contracciones cada 10 minutos

A lo largo del embarazo se dan varios tipos de contracciones, pero solo unas indican que el bebé está a punto de nacer. Nos referimos a las contracciones de trabajo de parto. Normalmente comienzan cuando se han alcanzado los 3 centímetros de dilatación y el cuello del útero está borrado por completo.

 

Características de las contracciones de trabajo de parto


Contracciones de trabajo de parto

Las distinguirás porque notarás que las contracciones cambian. Para ayudarte a identificar las contracciones de trabajo de parto, enumeraremos sus características principales:

  • Son regulares, intensas y dolorosas (el dolor es más intenso conforme avanza la dilatación).
  • Empiezan a producirse con un intervalo de 20 minutos, que luego baja a los 15, a los 10 y, finalmente, a los 5 minutos.
  • La duración de las contracciones de trabajo de parto oscila entre los 40 y los 60 segundos.
  • La frecuencia es de entre 3 y 5 contracciones cada 10 minutos. Llegados a este punto, es hora de ir al hospital. Las mamás primerizas deberán hacerlo cuando lleven un par de horas con esta frecuencia, pero las que ya han tenido hijos deben hacerlo tras la primera hora.
  • El dolor se concentra en la zona del bajo vientre y en la región sacrolumbar.
  • Generalmente van acompañadas de otras señales que indican que el parto ha comenzado, como la expulsión del tapón mucoso, la dilatación del cuello del útero y/o la rotura de la bolsa amniótica. Cuando ocurra esto último también hay que acudir al hospital.
  • El dolor es mayor si realizas alguna actividad y no desaparece aunque cambies de posición.
  • Pueden ir acompañadas de retortijones abdominales e, incluso, de diarrea.

 

¿Se pueden aliviar las contracciones de trabajo de parto?


Como ya hemos dicho, las contracciones son dolorosas y poco hay que puedas hacer para aliviar ese dolor. La epidural es una buena ayuda (de hecho, es la única forma eficaz para aliviar completamente el dolor), pero estás esperando por ella u optas por un parto sin epidural, puedes intentar calmar un poco el dolor con diversos métodos. No te decimos que sean milagrosos, pero puede que alguno consiga aliviarte.

  • Al principio, cundo el dolor es menos intenso, puedes tratar de hacerlo más llevadero realizando actividades que mantengan tu mente ocupada. Haz lo que te relaje, ya sea leer, ver la tele o tejer.
  • Los expertos aseguran que meterse en el agua aumenta el nivel de endorfinas, una sustancia que funciona como una especie de analgésico natural. Además, un baño siempre ayuda a relajarse. Hay centros que tienen bañeras de dilatación con agua templada para que la parturienta se meta en ellas una vez que ha dilatado 5 cm.
  • Las técnicas de relajación también ayudan. Estas pueden ir desde tomar conciencia del propio cuerpo para relajar las diferentes partes hasta pensar en situaciones que te hagan feliz. Para que sepas utilizarlas antes de que lleguen las contracciones de trabajo de parto, debes practicar a lo largo del embarazo. Las más conocidas son la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson (tensar y relajar, secuencialmente, varios grupos de músculos a lo largo de todo el cuerpo) y el entrenamiento Autógeno de Schultz (ejercicios fisiológicos y racionales de cada parte del cuerpo).
  • Del mismo modo, controlar la respiración es muy importante, pues si se hace correctamente, consigue aumentar el flujo de oxígeno de la placenta. Al mismo tiempo, disminuirá la tensión muscular. Así tienes que respirar cuando llega la contracción: inhala de forma profunda y abdominal, de forma que se expanda la caja torácica y se llene de aire la parte baja de los pulmones. Exhala lentamente. Practicar yoga durante el embarazo te vendrá muy bien para esta fase del parto.
  • Los masajes ayudan a mejorar el flujo sanguíneo, por lo que pueden reducir el dolor.
  • Algunos estudios han demostrado que adoptar una postura vertical reduce el dolor, acorta el tiempo de dilatación y que el ritmo cardíaco del bebé sufre menos alteraciones. Además, si te colocas en cuclillas, estarás facilitando la separación de las articulaciones de los huesos de la pelvis, que aumente de diámetro y que el bebé se coloque en el canal de parto.

 

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