Aprende a detectar las contracciones de Braxton Hicks

Las contracciones de Braxton Hicks son las primeras que suelen notar las futuras mamás. Generalmente, comienzan a aparecer hacia la semana 30 de embarazo.

Aprende a detectar las contracciones de Braxton Hicks
No son dolorosas, son irregulares, duran poco tiempo y cesan con el reposo

A lo largo del embarazo, algunas mujeres pueden sentir diferentes tipos de contracciones. Eso no significa que se vayan a poner de parto. Simplemente, el útero se está preparando para el momento de dar a luz al bebé. Las contracciones de Braxton Hicks son las primeras que suelen notar las futuras mamás.

 

Cuándo se empiezan a notar las contracciones de Braxton Hicks


Comienzan a aparecer durante el tercer trimestre de embarazo (hacia la semana 30), aunque hay mujeres que ya las notan a finales del segundo trimestre. Se caracterizan porque no son dolorosas, cesan con el reposo, están localizadas en la parte baja del abdomen y lo endurecen.

Son más seguidas según va avanzando el embarazo, pero aun así no son dolorosas y son irregulares. Normalmente se acentúan durante la noche o tras una actividad física.

Las contracciones de Braxton Hicks también reciben el nombre de contracciones falsas. Se las llama así por John Braxton Hicks, el médico inglés que las describió por primera vez (año 1872).

 

¿Cómo se reconocen las contracciones de Braxton Hicks?


Contracciones de Braxton Hicks

Si estás embarazada y notas estas contracciones, sentirás como si la barriga se pusiera dura de repente y volviera a destensarse a los pocos segundos. Las contracciones de Braxton Hicks se caracterizan por una serie de indicadores:

  • Pueden notarlas cualquier mujer, sobre todo si son muy delgadas o tienen una actividad física o laboral intensa.
  • Pueden ser molestas, pero no llegan a ser dolorosas. Además, suelen desaparecer al cambiar de postura. Estas son precisamente dos de las principales diferencias con respecto a las contracciones de parto, que sí son muy dolorosas y ese dolor no desaparece aunque cambies de postura.
  • Son irregulares y no aumentan de intensidad con el paso de los minutos. En cambio, las de parto sí que siguen un patrón. Según se acerca el momento del parto, son más frecuentes (entre 3 y 5 contracciones cada 10 minutos) y más intensas (entre 30 mmHg y 50 mmHg).
  • Aparecen un par de veces al día y no más de 2 veces por hora. Las de parto, una vez que empiezan ya no desaparecen.
  • Duran muy poco tiempo, no más de 20 segundos. En cambio, las de parto duran más tiempo (entre 40 y 90 segundos o incluso más, según se acerca el momento de dar a luz).
  • La tensión se localiza en la zona del bajo abdomen y las ingles. Sentirás que tu útero y la parte inferior de tu abdomen se contraen y luego se relajan. Cuando tengas contracciones de parto notarás un dolor que comienza en la espalda y se extiende hacia el bajo vientre.
  • Pueden aparecer en cualquier momento del día, pero lo normal es que las notes por la noche, cuando estás deshidratada, tienes la vejiga llena, durante la actividad física y/o al mantener relaciones sexuales.

 

Las contracciones falsas o de Braxton se pueden aliviar (las de parto no). ¿Cómo? Realizando alguna de estas actividades:

  • Bebe agua a pequeños sorbos para hidratarte.
  • Cambia de postura. Si estás de pie siéntate, y viceversa.
  • Orina, si tienes ganas.
  • Si estás realizando una actividad física, descansa.
  • Practica técnicas de relajación.
  • Haz ejercicios de respiración.
  • Date un baño relajante.
  • Respira profundamente.
  • Acuéstate de lado.
  • Si puedes, da un paseo.

 

Las contracciones no son de Braxton si…


Contracciones de Braxton Hicks

Si por algún motivo las contracciones son dolorosas, pero aún no has llegado a la semana 37 de embarazo, puede que el dolor sea por otro motivo. Desde una infección de orina hasta un parto prematuro. Por eso es muy importante acudir rápidamente al hospital.

Otras señales de alerta son: tener más de 4 contracciones por hora antes de la semana 36 de embarazo o 5, después de esa fecha; contracciones con dolor de espalda o pélvico, además de abdominal; haber tenido algún parto prematuro previo; contracciones que vengan acompañadas de algún flujo vaginal que notes extraño.

 

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