¿Qué son y por qué se dan los cólicos menstruales?

Si la llegada de la menstruación viene acompañada de dolores en la pelvis y la zona baja del vientre, que van disminuyendo poco a poco en los primeros dos días del periodo, es posible que estés padeciendo cólicos menstruales.

¿Qué son y por qué se dan los cólicos menstruales?
Los dolores que se dan en la menstruación pueden variar en su intensidad

La menstruación es un periodo que puede pasar relativamente desapercibido para muchas mujeres, pero para otras tantas, puede ser un momento difícil que viene acompañado de dolores intensos, es decir, de cólicos menstruales.

Muchas mujeres pueden verse afectadas por cólicos menstruales durante la edad reproductiva, estos pueden variar desde muy leves a muy severos. Los leves casi no son perceptibles y tienen una duración corta. Por otro lado, los severos pueden implicar tanto dolor que llegan a interferir en las actividades o tareas diarias, y debes ponerles remedio.

Este tipo de cólicos menstruales (los severos) son intermitentes y de gran intensidad, y suelen situarse en la zona baja del abdomen. Además, en algunas mujeres, el dolor puede ir hasta la espalda o las extremidades inferiores, acompañado de sudoración, mareos, diarrea, náuseas, cansancio y dolor de cabeza.

¡Sigue leyendo para saber qué son exactamente estos dolores y cuáles son sus principales causas!

 

Cólicos menstruales: ¿qué son?


Cólicos menstruales

Independientemente de su grado de intensidad, es decir, de si son más leves o más severos, podemos decir que los cólicos menstruales afectan a más del 50% de las mujeres en edad reproductiva. Entre estas mujeres,  aproximadamente un 15% sufre dolores muy intensos, y si valoramos las encuestas a jóvenes adolescentes, podemos decir que un 90% sufre cólicos menstruales.

Dejando de lado las estadísticas, vamos a centrarnos en qué son exactamente estos cólicos que se dan durante la menstruación:

  • Son dolores en la pelvis y en la zona baja del vientre o abdomen. También pueden extenderse a las piernas o la espalda.
  • Pueden ir de la mano de náuseas y/o dolores de cabeza, así como de estreñimiento o mayor necesidad de orinar.
  • Se dan un poco antes de que llegue la menstruación (o en el mismo momento de su llegada) y perduran desapareciendo poco a poco durante aproximadamente 72 horas. Normalmente, el pico de dolor ocurre dentro de las 24 horas que siguen al inicio de la hemorragia.
  • Aunque pueden ir ligados, y muchas mujeres sufren ambos tipos, no deben confundirse con el malestar típico del síndrome premenstrual.
  • Su intensidad varía, pudiendo ser muy leves y casi imperceptibles, o de gran intensidad.
  • Pueden ser dolores intermitentes o dolores continuos.

 

Debes ser tú misma quien valore el dolor de los cólicos menstruales. Si son de gran magnitud y estás preocupada, lo mejor será que solicites una consulta médica para resolver todas tus dudas, e informarte sobre qué puedes hacer para aliviar los cólicos.

 

Causas de los cólicos menstruales


En cada ciclo menstrual, el endometrio, que es el revestimiento interno del útero, se prepara para un posible embarazo. Por lo tanto, después del periodo de ovulación, si el óvulo no ha sido fecundado por un espermatozoide, no habrá embarazo y no será necesario el revestimiento del útero de ese periodo.

Junto con una caída en los niveles de la hormona progesterona y de los estrógenos, este revestimiento llamado endometrio, se hincha, se arroja el fluido menstrual y se sustituye por otro nuevo para el siguiente ciclo menstrual.

Es en la descomposición de este revestimiento que se liberan unas sustancias llamadas prostaglandinas, que hacen que los músculos del útero se contraigan. En cada contracción, puede darse una sensación de calambre, y por lo tanto de dolor. Esto se debe también a que los coágulos de tejido con sangre que están en la mucosa del útero van pasando por el cuello uterino, siendo más doloroso si el canal cervical de la mujer es estrecho. Además, sufrir mayor o menor dolor en los cólicos menstruales está ligado a una mayor o menor liberación de prostaglandina.

 

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