Causas, síntomas y tratamiento de la anemia ferropénica en los niños

A lo largo de este artículo descubrirás las causas, síntomas y tratamiento de esta enfermedad causada por un déficit de hierro en la sangre.

Causas, síntomas y tratamiento de la anemia ferropénica en los niños
Se produce por un aporte de hierro deficitario en su dieta o por otra enfermedad

Los niños, sobre todo los más pequeños (entre los 6 meses y los 3 años), son uno de los grupos que corren el riesgo de padecer anemia ferropénica. Las causas principales de la anemia ferropénica en los niños son un aporte de hierro deficitario en su dieta y el cambiar de la leche materna a la de vaca.

¿Quieres conocer más sobre la anemia ferropénica en los niños? A lo largo de este artículo descubrirás las causas, síntomas y tratamiento de esta enfermedad causada por un déficit de hierro en la sangre.

Esta deficiencia de hierro provoca que el cuerpo no pueda producir suficiente hemoglobina y, como consecuencia, el traslado del oxígeno a los tejidos se ve afectado.

 

¿Por qué se produce la anemia ferropénica en los niños?


Anemia ferropénica en los niños

Como adelantábamos al principio, esta enfermedad es común en bebés, aunque también puede afectar a los niños mayores de 3 años. La anemia ferropénica en los niños se suele asociar con una mala nutrición, pero las causas son variadas.

Antes de listarlas, hay que tener en cuenta que el cuerpo obtiene el hierro de los alimentos y del que queda acumulado en los glóbulos rojos. Por tanto, la baja absorción de hierro puede deberse a diversas circunstancias:

  • Una alimentación pobre en hierro.
  • La incapacidad del cuerpo para absorber hierro.
  • Una pérdida de sangre lenta y prolongada.
  • El consumo de demasiada leche de vaca.
  • Tener determinadas alergias alimentarias.
  • Una intoxicación con plomo.
  • Una alteración en la producción de eritrocitos causada por un déficit de vitaminas o minerales, como el hierro, la vitamina B12, el ácido fólico o la vitamina C, por ejemplo.
  • Como consecuencia de otra enfermedad.

 

¿Cuáles son los síntomas de la anemia ferropénica en los niños?


Anemia ferropénica en los niños

Al igual que ocurre en los adultos, puede que al principio de la enfermedad los síntomas no sean muy claros, pero llegará un momento en que presentarán una serie de signos identificativos de la anemia ferropénica en los niños. Algunos de los más comunes son los siguientes:

  • Falta de apetito.
  • Dificultad para mantener la atención.
  • Reducción de la lucidez mental.
  • Problemas de aprendizaje.
  • Retraso en el crecimiento.
  • Empezar a hablar y caminar más tarde de lo que se considera normal.
  • Coloración azul de la esclerótica de los ojos.
  • Fatiga excesiva.
  • Debilidad.
  • Uñas quebradizas.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Dificultad para respirar.
  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Irritabilidad y/o mal humor sin motivo aparente.
  • Decaimiento.
  • Palidez.

 

¿Cómo se detecta la anemia ferropénica en los niños?


Para poder diagnosticar la anemia ferropénica en los niños, lo habitual es que el pediatra realice una valoración física y realice una serie de preguntas a los padres.

También pedirá un análisis de sangre para comprobar el tamaño y color de los glóbulos rojos, el porcentaje de hematocritos, así como los niveles de hemoglobina, hierro sérico y ferritina. Además, podrá saber cuál es la capacidad total de fijación del hierro.

 

¿Se puede prevenir la anemia ferropénica en los niños?


En muchas ocasiones, la anemia ferropénica en los niños puede prevenirse con reconocimientos médicos periódicos y una adecuada alimentación. Aparte de darles alimentos ricos en hierro, los padres deben seguir una serie de consejos:

  • Alargar la lactancia materna hasta que el bebé haya cumplido, por lo menos, los 6 meses de edad. Si no se le puede dar el pecho, existen leches de fórmula enriquecidas con hierro.
  • Cuando comiencen con la alimentación complementaria, asegurarse de incluir suficientes frutas, vegetales y carnes magras.
  • No dar a los bebés leche de vaca hasta que no hayan cumplido los 12 meses.

 

Antes de terminar, vamos a recodar qué alimentos son ricos en hierro:

  • Alimentos de origen animal, sobre todo carnes rojas, pescado azul, patés, hígado, pavo, conejo o mariscos. Todos ellos son una fuente fabulosa de hierro, sobre todo del denominado “hemo”. Este se absorbe un 30% más que el hierro de origen vegetal, “no hemo”. Esta lista es genérica, por lo que debes darle a tu hijo solo el que pueda consumir conforme a su edad.
  • Avena. Contiene hasta 4,5 mg por cada dos cucharadas de producto. También la hay fortificada con vitamina B.
  • Frutos secos en general y cacahuetes en particular. Estos últimos aportan suficiente hierro como para suplir el consumo diario recomendado. No son recomendables antes de los 3 años.
  • Huevos. Cada huevo contiene 1 mg de hierro. Los pediatras suelen recomendar su consumo a partir de los 11/12 meses.
  • Alimentos ricos en vitamina C.

 

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